Editorial: Alba Editorial
Año de edición: octubre de 2008
ISBN: 978-84-8428-118-4
Traducción: Carmen Martín Gaite
La llegada del niño Heathcliff al hogar de los Earnshaw, traído por el padre de la familia desde Liverpool, trastornará por completo la tranquila vida de su familia adoptiva así como la de sus vecinos, los Linton.
Catherine Earnshaw y Heathcliff desarrollan una relación de dependencia mutua a lo largo de su vida, desde la infancia hasta más allá de la muerte. Pero la libertad que Heathcliff representa no es la más idónea para una mujer que pretende ser respetable, y Catherine acabará casándose con el hijo de los Linton, Edgar, magistrado de la región. Éste le dará un hogar, la Granja de los Tordos, y estabilidad.
Es, en definitiva, una complicada tragedia que constituye una de las obras maestras de la literatura.
Se me hace muy
difícil reseñar este libro, porque tengo sentimientos encontrados sobre él. Es
un clásico, una obra de arte y hay mucha gente a la que le ha gustado. Puedo
entender lo de obra de arte, pero lo de que les encante... eso me cuesta más
entenderlo.
El libro está
bien escrito, Emily Brontë usa un vocabulario precioso y sin palabras
enrevesadas que nadie tiene idea de lo que quieren decir. Obviamente es un
vocabulario propio del siglo XIX, pero perfectamente entendible.
Una cosa que me
encanta de la novela son las descripciones. Usa las palabras justas y
necesarias para que tú veas lo que ella quiere hacerte ver. Tanto los paisajes
como los personajes son muy realistas, lees y parece que tengas los páramos o a
Heathcliff delante (por poner un ejemplo).
Hablando de
Heathcliff, los personajes creo que son lo que más me ha impresionado de la
lectura y, tal vez, lo que me ha echado para atrás. Es cierto que los
personajes son profundos y con matices, pero el problema es que son malos (como
personas), al menos los protagonistas. Y cuando digo malos no exagero.
Heathcliff es cruel en el mejor de los casos, y vale que puede estar
atormentado y todo eso, pero es que en los únicos momentos en que parece que
tiene alguna emoción “buena” es cuando está con Catherine, pero tampoco hay que
emocionarse, porque su amor es una locura, literalmente. Los dos se quieren, se
aceptan como son, tanto en lo bueno como en lo malo (sobre todo en lo segundo)
y quieren estar juntos a pesar del daño que se hacen, porque pueden llegar a
ser muy crueles el uno con el otro. La cosa es que se quieren de una forma
bastante oscura, posesiva y extraña, pero a la vez se odian por no estar
juntos. Es una relación compleja y profunda pero que no tiene muchos momentos
de felicidad y eso es algo que no me ha gustado.
Hemos hablado de
que Heathcliff es cruel (de hecho en el libro le describen como el diablo),
pero Catherine tampoco se queda atrás.
Me parece una niña bastante mimada e imprevisible, y a medida que se hace mayor
la cosa no mejora. Se casa con Edgar Linton, que es un buenazo y está loco por
ella, y se las hace pasar canutas porque ella sigue suspirando por Heathcliff y
se vuelve loca de remate. Catherine no me ha gustado como personaje porque
parece que lo único en que piensa es en ella misma y en su amor por Heathcliff
y al final acaba haciéndose daño tanto a ella misma como a los demás.
En definitiva, no
es una lectura ligera para nada y no es una historia de amor bonita y feliz. No
me ha gustado como esperaba y espero poder hacer una relectura en unos años y
encontrar las cosas buenas que hacen que haya gente que lo tiene entre sus
favoritos.


